viernes 13 de marzo de 2009

AMIGOS DE LA LIBERTAD


- Decía Luis Pazos en el diario "La Prensa" de Buenos Aires el 24/02/86 sobre CRISTO Y EL MARXISMO.




CRISTO Y EL MARXISMO
Por Luis Pazos

Cuenta San Lucas en el Evangelio que en una ocasión un jóven le dijo a Jesús:

“ Maestro: dile a mi hermano que parta conmigo la herencia”.
Jesús le respondió: “ Hombre, ¿ quién me ha constituído sobre vosotros juez o partidor?” (Lucas, 12,14)
Jesus dejó ver claramente que su misión evangélica no es diseñar un sistema económico más justo, sino un orden moral y espiritual que permita al hombre su encuentro con el Creador. Y aunque las enseñanzas del Evangelio se desprende la necesidad de ayudar a los pobres y necesitados, esos principios de caridad no significan que el Evangelio se identifique con ningún sistema económico, llamese comunista, socialista, nacional socialista o capitalista.

Sin embargo, como en América latina los políticos socialistas conocen la gran influencia de la Iglesia en el pueblo, decidieron crear ensamblaje entre el Evangelio y el marxismo-leninismo.

La llamada teología de la liberación, grupo de ideas que pretende identificar el mensaje de Cristo con las teorías marxistas y socialistas crea tal confusión, aún entre sacerdotes de alta jerarquía, que hay quines afirman que el marxismo y el catolicismo son compatibles, siendo así que entre las principales tesis del marxismo está el materialismo ateo, la negación expresa de la idea de Dios y el ataque a la religión.


DICE LENIN

“El marxismo es materialismo...”
“Debemos luchar contra la religión.
Esto es el abecé de todo materialismo y, por tanto, del marxismo.”
“La lucha contra la religión no puede limitarse ni reducirse a la prédica ideológica abstracta;
hay que vincular esta lucha a la actividad práctica concreta del movimiento de clases,
que tiende a eliminar las raices sociales de la religión”
“ El marxista debe ser materialista, o sea enemigo de la religión;
pero debe ser un materialista dialéctico, es decir , debe plantear la lucha contra la religión en el terreno abstracto,
puramente teórico, de prédica siempre igual,
sino de modo concreto,
sobre la base de lucha de clases que se libra de hecho.”
(V.I. Lenín, Marx, Engels, Marxismo, Ediciones de Lengua Extranjera, Pekín, pags 302 y 304)

A pesar de esas contundentes afirmaciones , todavía en muchos paises de América latina , sacerdotes, políticos de buena o de mala fe le siguen mezclando la doctrina de Cristo con el socialismo marxista , escencialmente contrario al mensaje de Cristo.

Marxismo y catolicismo son antagónicos y excluyentes.

Solamente la ignorancia o mala fe se pueden identificar o confundir un sistema de ideas materialistas y ateas con el catolicismo, cuya escencia es lo trascendente y espiritual, que para Marx no existe.

------------------------------------------todovia no terminamos......!!!! AHORA EL POSTRE......!!!!!!!!!!!!


NOTICIAS GLOBALES,
Año XII. Número 840, 15/09. Gacetilla nº 963. Buenos Aires, 12 marzo 2009



PARAGUAY:
FRENESÍ DE LA TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN.



Fuentes: Propias; Página 12 (Buenos Aires), 31-01-09; DyN (Buenos Aires), 28-02-09; La Nación (Asunción), 06-03-09; ABC Color, 08-03-09; CLAI, 11-03-09. Por Juan C. Sanahuja

MERCOSUR religioso, frenesí de la teología de la liberación

El 11 de marzo comenzó en Asunción (Paraguay) la primera reunión del llamado “MERCOSUR religioso”, convocada por el presidente Fernando Lugo, en la que las estrellas invitadas son los brasileños Leonardo Boff (vid. NG 808, 809, 891) a quien Lugo considera su padre espiritual, y Carlos Alberto Libanio Christo, conocido como “Frei Betto”, ambos ideólogos de la Teología de la Liberación. La reunión concluirá el 13 de marzo.
Fernando Lugo (obispo católico reducido al estado laical), lanzó su propuesta en febrero pasado en el Foro Social Mundial (Belem do Pará, Brasil), el mismo ámbito en el que el presidente de Bolivia, Evo Morales, llamó a constituir “otra fe, otra religión, otra iglesia” (vid. NG 958). Lugo (vid. NG 941, 958), aprovechando su período como presidente del MERCOSUR, convocó al neomarxista Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI) para que coordinara los encuentros que se realizarán en Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay. Según algunos cronistas de temas religiosos, Lugo intenta, así, levantar la bandera de una Teología de la Liberación renovada con un mensaje eco-indigenista, más demoledor para la Iglesia Católica que su antiguo objetivo de promover la lucha armada.
El secretario regional del Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI) es el pastor Juan Gattinoni, quien intervino en la inauguración de la reunión junto a Lugo, su vicecanciller Jorge Lara Castro y al viceministro de Culto, Hugo Brítez.
Institucionalizar el marxismo a través de la religión
El siguiente paso será llevar las propuestas religiosas consensuadas a la cumbre de jefes de Estado prevista para junio próximo en Asunción, porque son los presidentes y cancilleres quienes deben institucionalizarlas, aclaró el sociólogo argentino Fortunato Mallimaci, el mismo que en abril de 2007 declarara que “es posible crear una cultura en la que los obispos no decidan qué hacer en la vida pública o en la cama”, en la presentación del libro Cristo Vence de Horacio Verbitsky, en la que intervino junto a Felipe Pigna, (Página 12, 30-04-07).

Participantes y temas

Junto a quienes se dicen católicos, figuran entre los invitados, la Asociación de Iglesias Evangélicas, Asociación de Pastores CIPAE (Comité de Iglesias para Ayuda de Emergencias), Día Mundial de Oración, Centro Regional de Asesorías y Servicios, Iglesia Anglicana, Iglesia Discípulos de Cristo, Iglesia Evangélica Metodista, Iglesia Menonita, Iglesia Bautista, Asamblea de Dios, Asociación de Iglesias, Centro de Adoración Familiar; Comunidad Indígena Mbya, su chamán y notables de la comunidad; Comunidad Indígena Pãi Tavyterã, su chamán, notables de la comunidad; Comunidad Indígena Ava Guaraní, su chamán, notables de la comunidad; Fe Baha’i (vid. NG 338, 808). También estarán la Iglesia Evangélica del Río de la Plata, la Iglesia Ortodoxa, Budistas, el CLAI, la Comunidad Judía y los Musulmanes, (vid. NG 850)
En el temario destacan algunos temas, antiguas aspiraciones masónicas: Ley de culto, relación con el Estado, es decir, entre otras cosas, igualitarismo religioso anticatólico e intromisión del Estado en las cuestiones internas de los cultos, convirtiéndose en el árbitro de la disciplina eclesiástica. Ciudadanía religiosa, rol de las religiones en el marco socio político, es decir, la religión convertida en arma de control político, instrumento para imponer el pensamiento único. Defensa del medio ambiente desde la perspectiva de la Fe, es decir, los contenidos panteístas de la prédica de Boff: “La especie humana, está condenada a hacer lo que hace porque es un parásito de la tierra” (...) “Es mucho mejor para la Tierra que desaparezca ese cáncer. La Tierra puede seguir tranquila desarrollando otra forma de vida. La infraestructura biológica, candidata a sucedernos, es portadora de espiritualidad”. (....) “Las religiones abrahámicas son las más violentas, porque se creen portadoras de la verdad, como el Papa en Ratisbona. Lo necesario es la espiritualidad, no los credos y las doctrinas”, (cfr. NG 808). FIN, 12-03-09
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NOTICIAS GLOBALES es un boletín de noticias sobre temas que se relacionan con la PROMOCIÓN Y DEFENSA DE LA VIDA HUMANA Y LA FAMILIA. Editor: Pbro. Dr. Juan Claudio Sanahuja; E-mail: noticiasglobales@noticiasglobales.org ; http://www.noticiasglobales.org ;
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martes 27 de noviembre de 2007

A mi Obispo de 9 de Julio.-

De: Padre Christian von Wernich
Fecha: 26/11/2007 09:13:54 p.m.
Para: Padre Christian von Wernich
Asunto: Fw: A mi Obispo de 9 de Julio.-

A mi Obispo en 9 de Julio, Buenos Aires y su prebisterio, Monseñor Martín de Elizalde OSB y en ellos a todos los Obispos y presbíteros de la Iglesia Católica Apostólica Romana en el mundo; a todos los que han confiado en mí y continúan acompañándome desde mi ordenación sacerdotal 33 años atrás; a las comunidades parroquiales que me tuvieron como ministro del Señor en 9 de Julio – Bragado - 25 de Mayo y Norberto de la Riestra de Argentina, Nuestra Sra de los Dolores - Madre de Dios y San Juan Evangelista de Chile, Our Lady of Fátima de Estados Unidos y Sta. Mary de Inglaterra; a los miembros de la Policía de la Provincia de Buenos Aires que me tuvieron como Capellán; a los alumnos que durante 10 años compartimos horas de clase y viajes de fin de curso; a los que no me conocen y se han enterado de mi existencia y han orado por mí; a todos: le reafirmo mi total inocencia a cada una de las aberrantes y aterradoras imputaciones que se han levantado en mi contra y en contra de mi actuación pastoral como sacerdote, capellán o profesor.
He sido fiel a las enseñanzas de la Iglesia y al Evangelio y pongo al Señor Jesucristo como testigo de ello. Quiero agradecerles esa oración que elevaron al Señor para que el Espíritu Santo me sostenga. Sus oraciones y la acción sanadora del Espíritu Santo mitigaron mi aflicción y dolor frente a tanta calumnia humillante. Estoy en paz no solo por ser inocente sino también porque sé que el Señor no me ha abandonado.

Cuenten con mis oraciones y que su fidelidad a la Iglesia siga firme, que Dios los bendiga y que María Santísima los acompañe en el diario caminar.

Gracias y continuaremos unidos desde la oración y en la Misa.

A los que se han sentido y se sienten defraudados, con el beneficio de la duda, y su corazón herido por el dolor aceptando como verídicas esas aberrantes acusaciones, también les digo que soy plenamente inocente de todo lo que han oído. Sé que no les es fácil aceptar mi inocencia y sanar esas heridas que la duda produjo, pero les formulo un pedido: no abandonen al Señor, confíen constantemente en Dios y desahoguen en Él su corazón herido por una supuesta culpa mía.

A los que me han acusado y sostenido como verdad una vivencia de 30 años atrás, les recuerdo que habrá un nuevo juicio y no con un tribunal humano sino con el Tribunal de Dios y que es el Juicio Final. En ese Juicio toda la Verdad será manifestada y también toda mentira y aún toda palabra vana que el hombre haya pronunciado. Así nos lo recuerda el Señor en el Evangelio según San Mateo 12,36: “Porque les aseguro que en el día del Juicio los hombres rendirán cuenta de toda palabra VANA que hayan pronunciado”.

Estoy orando por ustedes, le pido al Espíritu Santo que sane sus corazones heridos y que la VERDAD se haga luz en el perdón y la reconciliación. A ustedes también les recuerdo que soy inocente aunque hayan manifestado lo contrario. Y ustedes lo saben, lo sabe Dios que es mi testigo y a quien no podremos engañar en el Juicio Final.

Que todos podamos glorificar a Dios reconciliados y sanadas nuestras heridas con su misericordia y amor.

Que podamos vivir como hermanos bajo el manto maternal de María Santísima.


Me encomiendo a la oración de todos “para que seamos UNO” (Juan 17,21) y vivamos en paz sin odios o rencores formando un solo cuerpo en Cristo Jesús.

Los bendice,

Padre Christian von Wernich

Penal de Marcos Paz

Noviembre 2007


http://www.padrevonwernich.blogspot.com/

sábado 10 de noviembre de 2007

RADIOGRAFIA por Roberto Subirana

VON WERNICH: PEDIDO DE ACLARACION

Hasta donde mis limitados conocimientos me lo permiten, siempre entendí que una persona podía ser acusada y condenada por la comisión de un delito siempre que se probase su autoría, fehacientemente o, cuando menos, existiesen indicios firmes que resultasen aceptables como reemplazo de la evidencia fehaciente.

No pudiendo probarse la autoría real, efectiva, o intellectual de un delito podría acarrearle a la persona acusada otro tipo de sanciones, tales como la de partícipe necesario, partícipe secundario o cómplice, según hubiese sido su actitud y/o desempeño respecto del ilícito.

El viernes 02/11/07 los miembros del Tribunal Oral Federal nº 1, de la ciudad de La Plata, leyó los fundamentos de la sentencia a reclusión perpetua por crímenes de lesa humanidad aplicada al sacerdote Christian Federico Von Wernich. Aclaro que, obviamente, no he tenido acceso al expediente de la causa por lo que debo limitarme a analizar la información -no desmentida ni rectificada- provista por los medios de comunicación corrientes.

En dichos fundamentos, el citado Tribunal adjudicó al imputado responsabilidad como "torturador y asesino", con " utilización de su condición de eclesiástico" para la comisión de los delitos que le fueron asignados. La sentencia indica que Von Wernich "formó parte de torturadores itinerantes" expresando que "un sacerdote que se maneja con autoridad ante los carceleros, entrando y saliendo a su antojo de las celdas, no es un torturador cualquiera, es uno calificado ". Agregando que "Christian Federico Von Wernich es un torturador y asesino que integró un plan criminal y para llevar adelante su tarea utilizó los hábitos sacerdotales de la Iglesia Apostólica Romana, autoatribuyéndose una misión pastoral ".

Según la información difundida por los medios de comunicación, los testimonios (de la parte acusadora) involucraron al condenado por " su presencia en episodios de apremios ilegales en la Comisaría 5ª de La Plata, en la División Cuatrerismo de Arana (a poca distancia de la ciudad de La Plata) y en otros centros clandestinos de detención". Al respeto, le adjudican un " rol protagónico" en la recopilación de información de los detenidos, "a través de la confesión", "un sacramento que el cura vulneró en beneficio de los represores".

Siempre de acuerdo con los testimonios acusadores, se pone en boca de Von Wernich expresiones tales como "Para qué te hacés golpear, decí lo que sabés y te salvás ".

Según parece surgir de los mencionados fundamentos, "de los hechos surge que Von Wernich fue partícipe necesario en la privación ilegal de la libertad agravada de treinta y cuatro personas, y de la aplicación de tormentos agravados a cinco personas; coautor en la aplicación de tormentos agravados a veintiséis personas y coautor de las libertades agravadas y homicidios triplemente calificados de siete jóvenes ".

Mi duda es en cuanto a si tales afirmaciones deben tomarse como derivadas de las definiciones establecidas por la codificación o si responden a una curiosa y libérrima interpretación de los fiscales y/o magistrados de la causa.

EL VALOR DE LOS HECHOS

Como todos sabemos -y el expediente ratifica- Christian Federico Von Wernich, en la época en que ocurrieron los hechos, se desempeñaba como capellán de la Policía Bonaerense. Ese cargo le fue otorgado por la Iglesia Católica Apostólica Romana. Ergo, no comprendo la causa por la cual, en los fundamentos, se asegura que se autoatribuyó una misión pastoral . Su presencia en esos lugares (y en cualquier otro que formase parte de la estructura edilicia, operativa y/o funcional de la Policía Bonaerense se inscribe, sin la menor duda, en sus funciones como capellán de esa fuerza.

Asimismo, en su probada calidad de capellán de la Policía Bonaerense, no cabe dudar de la autoridad (moral y jerárquica) frente al personal policial y/o carceleros, como se menciona en los fundamentos. Lo que, sin dudas, no podía hacer el acusado -ni como sacerdote, ni como capellán ni como amigo personal del, por entonces, jefe de la Policía bonaerense- era disponer la detención, el tratamiento y/o libertad de los detenidos. Aunque, sea como capellán, sea como un simple sacerdote, podía extender su tarea a las personas que, por el motivo que fuere, permanecían en las dependencias policiales, como lo hacen habitualmente sacerdotes, pastores, etc. en las unidades penitenciarias, hospitalarias, etc. del país.

Las palabras que los testigos de cargo ponen en boca de Von Wernich ("Para qué te hacés golpear,. etc.) resultan normales y corrientes, ya sea que las haya pronunciado un simple sacerdote o el capellán de la fuerza policial. Es más, pudieron tener por -íntima, oculta- finalidad recopilar información para luego transmitirla al personal policial, nada de lo cual ni me parece que constituya un delito ni una infracción a las normas morales que rigen el secreto de confesión que debe guardar un sacerdote. Por otra parte, ¿existe algún fehaciente elemento de prueba que demuestre que no lo hizo, simplemente, para evitar la extensión del sufrimiento de los detenidos. o, sencillamente, se está prejuzgando? Al margen, si, en algún momento, recibió una confesión y, luego, transmitió datos de la misma a los policías, se trataría de una infracción a las normas eclesiásticas, pero no de un ilícito.

Por su parte, la Iglesia Apostólica Romana, haciendo gala de su diplomacia secular, a través de lo que se ha dado en llamar mesa chica del Episcopado, se limitó a una tibia expresión de repudio hacia Von Wernich al conocerse la sentencia (no los fundamentos). Pero sucede que, de acuerdo con las normas que rigen en la Iglesia, nadie sino el superior inmediato de Von Wernich -y la máxima autoridad eclesial- puede aplicar una sanción más severa que podría llegar a suspenderlo [i] en sus fueros sacerdotales por un plazo determinado a aun a perpetuidad. En este caso, el superior inmediato es el obispo diocesano de la ciudad de 9 de Julio, Martín Elizalde, quien ha anunciado que " se tomará algún tiempo para estudiar el caso desde la legislación eclesiástica". Por descontado que, antes de hacer este anuncio, pidió perdón por "lo hecho por Von Wernich". Sería interesante preguntarle, en su opinión, qué cree que fue lo que hizo su subordinado directo. La restante posibilidad de que se aplique una sanción dura está en manos del propio pontífice, Benedicto XVI, algo que parecería tan cercano como plantar un rosedal en la Luna.

Sigo con los fundamentos de la condena que señalan que de ". la comprobación de los hechos surge que Von Wernich fue partícipe necesario en la privación ilegal de la libertad agravada de treinta y cuatro personas.", pero sucede que de ninguno de los testimonios en su contra ubican al acusado señalando, incidiendo, presionando o participando en el (supuesto) secuestro y/o posterior retención de las aludidas treinta y cuatro personas. Tampoco nadie lo señala como realizando personalmente o colaborando en la ejecución de torturas, ni a cinco ni a una sola persona, ni cual es la acción que pueda haber llevado a cabo para ser considerado partícipe necesario. Mucho menos que circunstancias y/o acciones lo convierten en coautor "en la aplicación de tormentos agravados" a veintiséis personas.

No me queda muy en claro el cargo de coautor de las libertades agravadas. ¿Pudo un capellán ordenar libertades (de detenidos), sean agravadas, atenuadas o del cualquier otro tipo? Si por su intercesión se concedieron libertades, convengamos que hizo lo mismo que hicieron (o intentaron hacer) muchos otros sacerdotes, los que han merecido calificativos diametralmente opuestos a los aplicados a Von Wernich.

¿ANIMOSIDAD O REALIDAD?

A Von Wernich se lo acusa de "formar parte de torturadores itinerantes" pero no como "un torturador cualquiera sino como uno calificado ", de "aplicación de tormentos agravados", de "partícipe necesario" en privaciones ilegales de libertad, de "aplicación de tormentos agravados", de "coautor en homicidios triplemente agravados ". pero, hasta donde conozco, nadie ha podido probarle que haya apretado un gatillo ni utilizado un elemento de tortura. Tampoco nadie ha podido probar que alguna persona haya sido detenida y/o torturada y/o muerta a pedido del condenado y/o con su participación directa y efectiva.

Los testigos de cargo lo ubican con presencia "en episodios de apremios ilegales en la Comisaría 5ª de La Plata, en la División Cuatrerismo de Arana y en otros centros de detención ". Como surge no sólo de lo anterior sino del mismo expediente judicial, su presencia en esas dependencias queda plenamente aclarada a partir de su condición de capellán policial.

Podría imputársele el haber presenciado actos de tortura -y hasta de homicidios- y haber omitido denunciarlos. Podría ser verdad. pero una verdad teórica. Porque, ¿a quién hubiese podido presentar las respectivas denuncias? ¿A los mismos policías? ¿A la Justicia? Pensar así sería o bien una desubicada inocencia o una dolosa propuesta, pero, posible en lo instrumental, en lo formal. ¿Cuántos jueces, durante esos años, emitieron habeas corpus, los impulsaron, hicieron diligencias para lograr que se concretasen y lograron legalizar la situación de los beneficiarios de esas medidas? Por otra parte, ¿sabemos realmente ni Von Wernich no hizo -dentro del marco de sus posibilidades- alguna gestión a favor de los detenidos?

Aun así, aun pensando que haya callado tras presenciar actos ilegales, del tipo que fuesen, se le podría imputar la complicidad del silencio, pero no me parece que le quepan ninguno de los cargos mediante los que se pretende sustentar su condena. Hasta se podría asumir que, su silencio frente a actos de crueldad, pudo haber infringido alguno de sus deberes sacerdotales (algo que ignoro por no ser sacerdote). Pero, si optásemos por esta variante, ¿a cuántos ex subversivos deberíamos sentar en banquillos iguales? ¿Nos olvidamos de cuantos ex Montoneros negociaron sus vidas (además de otras cosas, bastante más crematísticas) vendiendo información lograda, mediante engaños, de sus propios compañeros de militancia y hasta los entregaron a las autoridades, si no habían sido aún capturados a cambio de beneficios personales?

Al menos en lo personal, lo rebuscado, inentendible, inaceptable y ficticio de los cargos me afirman en la sospecha de que todo el juicio constituyó una farsa, una invención equiparable a El Proceso debido a la pluma de Franz Kafka, con una sentencia puesta de antemano, bastante antes de concretarse la primera sesión del juicio [ii].

Puede entenderse la ansiedad de un sector ideológico, necesitado de chivos expiatorios mediante los cuales intentar justificar su injustificable posición. pero cabría esperar un poco más de esfuerzo neuronal para amañar algo un poquitito más creíble, menos burdo y hasta no tan obsceno [iii].

Al respecto, me permito recurrir a una expresión que fue sobreabundantemente utilizada por dicho sector ideológico entre los '60 y los '80 : "La violencia «de arriba» genera la violencia «de abajo»" y, por si aún no lo advirtieron, son ellos los que, de momento, están (parecen o suponen estar) "arriba".

¡Hasta la próxima, semejante,. y gracias por su paciencia!

Buenos Aires, noviembre 10 de 2007.-

NOTA 1: Una vez más le recuerdo que Radiografía intenta ser un foro abierto a una madura y respetuosa discusión de opiniones e ideas. El contenido de estos comentarios y reflexiones no tiene que ser ciegamente aceptado como verdad absoluta e indiscutible; los seres humanos -aun con la mejor intención y buena voluntad- podemos equivocarnos y/o interpretar erróneamente los datos que obtenemos acerca de los sucesos que comentamos. Si usted entiende que estoy equivocado o, simplemente, no coincide con mi opinión, por favor expréselo. Del sano y coherente debate surge la luz; el silencio aumenta la ya excesiva confusión y la distorsión de la realidad.

NOTA 2: Si usted no ha recibido alguno de los anteriores artículos y desea hacerlo, sólo tendrá que hacernos llegar un e-mail solicitándolo.

LEY NACIONAL 26.032: Este correo fue emitido en la República Argentina, en concordancia con las libertades constitucionales establecidas en esta ley desde el 18/6/2005 y con las atribuciones y derechos que la Constitución Nacional otorga a los ciudadanos ( art.14 y relacionados).

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[i] La sanción no puede exceder el marco de la suspensión ya que, una vez ordenado, el sacerdote seguirá siéndolo hasta el último día de su vida. Lo que la Iglesia puede hacer es inhibirlo de ejercer su ministerio -por un tiempo o a perpetuidad- dependiendo de la gravedad del hecho que haya dado origen a la sanción. Es así aun en los casos de sacerdotes que han desechado sus hábitos para integrarse a la vida civil, lo que, en general, incluye contraer matrimonio.

[ii] Muerto el ex jefe de la Policía Bonaerense, (ex) general Juan Ram ón Camps; exonerados, condenados y cumpliendo sancidisano de la ciudad de 9 de Julio, perpetuidad-ado nón Camps; exonerados de sus Fuerzas, condenados, arrestados (aun en sus propios domicilios), muertos otros de los más altos jefes militares del Proceso de Reorganización Nacional y habiendo continuado Von Wernich con su ministerio sacerdotal -con su trayectoria, supuestos contactos y el criterio imperante en la Iglesia podría haberse hecho dar un cargo en el Vaticano o en cualquier país extranjero- Von Wernich era (es) un candidato burdamente previsible. Aun así, por lo que he expuesto más arriba, con pocas o ninguna evidencia sólida para que su juicio y condena puedan ser demasiado aprovechados por el sector ideológico que impulsó la causa. Mucho menos si siguen demostrando tan ausente creatividad y falta de estilo para pretender demostrar lo indemostrable.

domingo 4 de noviembre de 2007

A PROPÓSITO DE LA GUERRA ANTISUBVERSIVA

Diez Olvidos

No pasa día -en rigor, no pasa hora- sin que desde todos los medios masivos a su disposición, las izquierdas gobernantes y cogobernantes vuelvan una y otra vez sobre la condena del Proceso y de la Guerra Antisubversiva. Como tampoco pasa una hora sin que desde alguna instancia más o menos jurídica, nacional o transnacional se intente o se ejecute una nueva estrategia para mantener a los presuntos o reales represores de la guerrilla en permanente estado de acusación.
Por Antonio Caponnetto - Cabildo



NuevoEncuentro 03/11/07


Las respuestas y las reacciones que se suscitan ante tal estado de cosas están lejos de ser satisfactorias. Empezando por las respuestas de los jefes castrenses, que han optado entre entregarse sin combatir, a expensas de su honor, asociarse vergonzosamente al enemigo sirviéndole de guardia pretoriana o de embajadores, o proferir discursos pacifistas. El resultado es una confusión tan multiforme, una mentira tan honda y una falsificación tan sistemática de la historia, que nos parece oportuno presentar la siguiente enunciación de olvidos:

1.- Se ha olvidado, en primer lugar, la existencia del Comunismo Internacional, con su pecuela de cien millones de muertos durante el siglo XX. La cifra no es arbitraria, ni retórica ni antojadiza. Es el resultado de un cálculo científico, corroborado tras prolijas y actualizadas investigaciones de carácter demográfico, en una voluminosa obra escrita por seis autores insospechados de antimarxismo: El libro negro del Comunismo, Barcelona, Planeta-Espasa, 1998, en su versión castellana.
Los profesionales de la protesta antigenocida, tan prontos a blandir cantidades más emblemáticas y falsas que reales, (como las de los seis millones del Holocausto o la de los treinta mil desaparecidos), no han dicho una sola palabra a propósito de tan monstruosa constatación. Entre el 12 y 14 de junio de 2000, en Vilnus, Lituania, tuvo lugar el Primer Congreso Internacional sobre la Evaluación de los Crímenes del Comunismo (CIECC), organizado por la Fundación de Investigación de Crímenes Comunistas presidida por Vytas Miliauskas. No se ha visto ni se verá jamás allí a representante alguno de las agrupaciones defensoras de los derechos humanos, ni al juez Garzón y sus múltiples secuaces nativos y foráneos. Con lo que se constata una vez más -sin que haga falta- que los invocados derechos no son más que un recurso dialéctico de la Revolución, y que las tales agrupaciones que los invocan no han nacido sino para custodiar los intereses de la praxis marxista. Lo cual -pongámosnos de acuerdo- no sería incoherente ni lo más grave si no mediara el hecho de que los mencionados ideólogos y agitadores insisten en presentarse como pacíficos ciudadanos preocupados por cualquier atentado de lesa humanidad.


2.- Se ha olvidado, en segundo lugar, que al amparo de aquella estructura ideológico-homicida apa­reció en la Argentina el fenómeno del terrorismo marxista, responsible de innúmeros actos delictivos y sanguinarios, y causa eficiente de la guerra revolucionaria, a la que toda Nación así agredida está obligada a enfrentar, aún con el concurso de sus Fuerzas Armadas. No fue un hecho aislado ni eventual ni azaroso ocurrido en nuestro país; fue parte de una planificada y cruenta operación extendida -sucesiva y simultáneamente- por toda América y por otras regiones del mundo. La Argentina no vi­vió una guerra civil. Fue agredida desde las usinas internacionales del marxismo con el concurso de subversivos vernáculos.


3.- Se ha olvidado, en tercer lugar, que el susodicho terrorismo no fue sólo ni principalmente físico, sino psicológico, político, económico y moral, buscando como blanco antes las almas que las armas. El término subversión -hoy olvidado- da una idea exacta, en recta semántica, de lo que aquella planificada ofensiva comunista quería conseguir y consiguió. El terrorismo resultó derrotado, pero la subversión campea victoriosa, gobierna y justifica y legitima ahora a los terroristas. Este triunfo subversivo -que está instalado en todos los ámbitos, desde el universitario hasta el eclesiástico, desde el periodístico hasta el gubernamental- fue consecuencia directa de la imperdonable ceguera e ignorancia doctrinal de las Fuerzas Armadas, a través de sus sucesivas conducciones, partícipes todas de la cosmovisión liberal, progresista y moderna de la política. Prefirieron proclamar que los argentinos eran derechos y humanos -pagando tributo a las categorías mentales del enemigo- cuando lo que correspondía era saber definirse contrarrevolucionarios. Prefirieron tener por fin la democracia antes que la patria. La paradoja es que los titulares de aquellos gobiernos militares, miopes y cómplices del error no son enjuiciados ni castigados, como debieran serlo, por causa de esta derrota contra la subversión, sino en razón de su victoria contra el terrorismo.


4.- Se ha olvidado, en cuarto lugar, que tanto la subversión como el terrorismo contaron con el apoyo explícito e incondicional de las genéricamente llamadas agrupaciones internacionales de solidaridad. Principalmente de la célula Madres de Plaza de Mayo, cuyas integrantes -que manejan ahora hasta el funcionamiento de una "universidad", y que han sido insensatamente promovidas, homenajeadas y hasta recibidas en los ámbitos presidenciales- no dejan posibilidad alguna de duda sobre sus propósitos a favor de la lucha armada. Tampoco esto nos parece incoherente o lo más grave, sino el hecho de que se preterida presentar a las Madres como modelos de la defensa de la vida y de la libertad. Hay que decirlo de una buena vez: Madres, Abuelas e Hijos son tres agrupaciones terroristas que gozan de impunidad, y hasta cuentan en algunos casos con subsidios estatales, llamados eufemísticamente indemnizaciones.
Si las cosas se hubieran hecho bien, si una inteligencia cristiana hubiera comandado aquellas acciones bélicas, y una voluntad auténticamente castrense las hubiera consumado, no habrían existido desaparecidos sino ajusticiados, como consecuencia de una límpida, pública y responsible acción punitiva. Es posible, se dirá, que las Madres de Plaza de Mayo hubieran existido igual sin desaparecidos, pues su propósito institucional -quedó después en claro- no era recuperarlos sino apoyarlos y encubrirlos, desde la apelación a lo emocional hasta el uso de las armas. Pero si quienes libraron la guerra justa con­tra la subversión se hubieran abstenido de utilizar algunos de los mismos procedimientos perver­sos del adversario, su triunfo moral sobre ellos sería hoy apabullante e incuestionable.


5.- Se ha olvidado, en quinto lugar, que los soldados argentinos que combatieron en la ciudad o en los montes, bajo las formas más o menos clásicas de la guerra o las atípicas que el partisanismo impone, perdiendo por ello sus vidas o arriesgándose a perderlas, merecen la gratitud y el aplauso, el trato heroico y el reconocimiento de su valor. Ellos y sus familias vivieron múltiples peripecias y situaciones de riesgo, hasta que -muchos- cayeron en combate o quedaron gravemente mutilados. Libraron el buen combate sin ensuciar sus uniformes ni sus conductas. Sus nombres y los de las batallas en las que actuaron no pueden ser suprimidos de la memoria nacional, como vilmente viene sucediendo.

6.- Se ha olvidado, en sexto lugar, que no toda acción represiva es inmoral, y que aún del hecho de una represión ilícita no se sigue la inocencia de quienes la hayan padecido. Ambas cosas sucedieron en nuestro país. Hubo una represión del terrorismo perfectamente legítima y encuadrable dentro de los cánones de la guerra justa. Y hubo una represión -aconsejada por los eternos asesores de imagen que continuamente proporciona el poder mundial para estas ocasiones- que violó las normas éticas, siempre vigentes, aún en tiempos de conflagración, desnaturalizando aquella contienda y enlodando a quienes la ordenaban. Mas por enorme que resulte el repudio a aquel modo torcido de reprimir el accionar terrorista, ello no convierte en inocentes a todos aquellos sobre los cuales se ejecutó, ni en torturadores a todos aquellos militares que pelearon. Sin mengua de que hayan podido resultar lesionados algunos inocentes, hubo culpables reprimidos lícitamente y culpables reprimidos ilícitamente. Pero lo más penoso, es que hubo grandes culpables protegidos. Después, y hasta hoy, ocuparían los cargos más encumbrados del Estado. Muchos altos jefes de las FF.AA. deberían responder por esta altísima traición a la patria.


7.- Se ha olvidado, en séptimo lugar, que no existió ninguna dictadura militar ni ningún genoci­dio. Debió existir la primera -posibilidad prevista en la vida política de una nación y en las formas gubernamentales de emergencia en tiempos de anarquía- como respuesta necesaria y oportuna a la situación extraordinaria que se vivía entonces. Contrariamente, las sucesivas cúpulas castrenses procesistas se declararon en pro de "una democracia moderna, eficiente y estable", y se comportaron como una variante más del Régimen: la del partido militar. Hasta que trasladaron mansamente el poder al más conocido picapleitos del sanguinario jefe erpiano. La imagen de Bignone entregando satisfecho el mando a Alfonsín, defensor de Santucho, es el símbolo más elocuente de la inexistencia de dictadura castrense alguna, y la prueba más patética de la existencia de una connivencia oprobiosa entre aquellas mencionadas cúpulas procesistas y los mandos subversivos.
Así como no hubo dictadura no hubo genocidio, pues muertos por procedimientos lícitos o ilícitos, los guerrilleros abatidos no fueron perseguidos por cuestiones raciales o étnicas, sino por constituir un ejército invasor, de raigambre internacionalista, durante una contienda iniciada formalmente por ellos. Todas las comparaciones que se hacen entre el Proceso y el Nacionalsocialismo, resultan ridiculas, falaces, desproporcionadas y carentes de sustento. Tanto por la falsificación que comporta de los hechos argentinos como por la exageración de los hechos ocurridos en la Alemania del Tercer Reich. La estú­pida analogía no es más que propaganda comunista para consumo de ignorantes y de mendaces.

8.- Se ha olvidado, en octavo lugar, que no hubo un terrorismo de Estado sino una cobardía de Estado; del Estado Liberal concretamente, incapaz de hacerse responsible -con nombres y apellidos al pie de las sentencias- de las sanciones penales públicas más drásticas, perfectamente aplicables en tiempos de guerra contra un invasor externo con apoyos nativos. Pero más allá de esta cobardía repudiable, no puede establecerse ninguna simetría entre el Estado agredido que justamente se defiende y preserva, y la acción disociadora de las células guerrilleras, que pretendían constituirse en un Estado dentro del Estado. Hubo acciones represivas del Estado Argentino perfectamente plausibles, como la intervención militar en Tucumán con el Operativo Independencia. Y otras medrosas e indignas, según las cuales, la clandestinidad y la "ofensiva por izquierda" eran preferibles a la reacción diestra y nítida.


9.- Se ha olvidado, en noveno lugar, que no existieron campos de concentración ni holocaustos
de ninguna especie. En todo caso, tan mal pudieron pasarla los guerrilleros detenidos como los secuestrados en las cárceles del pueblo. Los casos de Larrabure e Ibarzábal seguirán siendo terriblemente paradigmáticos al respecto.
La tortura es un procedimiento inmoral, aunque quepan algunas distinciones casuísticas sobre la aplicación de los castigos físicos. Mas no existe un determinismo que convierte a todo militar en un torturador, sino una naturaleza humana caída que puede degradar al hombre, cualquiera sea el bando al que pertenezca. La dialéctica que have del militar un torturador y un secuestrador de criaturas y del guerrillero una víctima mansa e indefensa, no resiste la menor confrontación con la realidad y es parte constitutiva de una nueva y grosera leyenda negra. Pero también debe decirse que no toda medida de con-tención física de un delincuente es tortura, ni lo es todo interrogatorio de un culpable, y que resulta una hipocresía inadmisible escandalizarse por la falta de un trato humano después de habérselo negado a otros.


10.- Se ha olvidado, en décimo lugar, que no eran alegres utopías las que movilizaban a los cuadros guerrilleros sino un odio visible sostenido en una ideología intrínsecamente perversa. No eran tampoco desprotegidos y desguarnecidos corderos, a merced de una jauría desenfrenada de soldados, sino tropas fríamente adiestradas y entrenadas para matar y morir. Ninguna inocencia los caracterizaba. Ningún atenuante los alcanza. Secuestraron y maltrataron a sus víctimas horrorosamente; extorsionaron y se desempeñaron como victimarios de su propio pueblo; practicaron el sadismo entre sus mismos compañeros de lucha; tuvieron sus centros clandestinos de detención; arrojaron a muchos jóvenes y hasta adolescentes al combate, utilizando después sus muertes como propaganda partidaria y como argumentos sentimentales contra la represión. Y no se privaron de escudarse en sus propios hijos para propiciar sus fugas o para cubrirse en las refriegas, dejándolos abandonados en no pocas ocasiones. Esos hijos por los que hoy se reclama fueron, en algunos casos, abandonados por sus mismos padres, después de haberlos usado como coartada, tal como surge con toda claridad de muchas de las actuaciones judiciales respectivas. No todo hijo de desaparecido fue arrancado de sus padres, adulterado en su identidad y entregado en tenencia a una familia sustituía. Muchos fueron abandonados por la pareja de guerrilleros que eventualmente los tenía consigo o que los había engendrado. Y fueron recogidos, adoptados y criados con las mejores intenciones por abnegados ciudadanos o por solícitas familias castrenses.


Queden señalados esquemáticamente estos olvidos. No son los únicos sino los que conviene recor­dar en los duros momentos actuales. Queden señalados, porque recordar es un deber, y olvidar es una culpa. Queden señalados, porque sin la memoria intacta y alerta no se puede marchar al combate. Y el combate aún no ha terminado.

lunes 22 de octubre de 2007

Desde mi “monasterio – cárcel” Padre Christian

CHRISTIAN FEDERICO VON WERNICH


“Yo he visto algo más bajo el sol, en lugar del derecho la maldadY en lugar de la justicia la iniquidad”Eclesiastes 3, 16-१७
Lo que ya sabíamos y anticipamos, la “titeresca justicia popular”, dio su veredicto y lo festejó hasta con fuegos artificiales, bailes y papel picado। No se esperaba otra cosa pues, la mentira desbordada lleva al sistema perverso a presentarla como verdad।Quiero agradecerle a todos, las manifestaciones de solidaridad y las oraciones que han elevado al Altísimo, para que pueda tener la paz y serenidad que tuve en la maratónica presentación de mi imagen por TV, durante los alegatos y sentencia en el final del “juicio popular”.Esta paz y serenidad la viví, no solo por ser inocente, sino también cuando recordaba al Señor en sus sufrimientos en la Cruz o recordando sus palabras cuando dijo: “el servidor no es más grande que su Señor; si a Mi me persiguieron, también los perseguirán a ustedes” (Mt. 15, 20)Mientras vivía este clima de paz, mis acusadores y detractores manifestaban, desde un corazón lleno de odio y venganza, preñados de mentira, su violencia como fruto de un sistemático plan de persecución a la Iglesia y a sus ministros.Es un plan “diabólico” que agrava con “testigos” y “Judas”, que me acusan de toda clase de aberraciones en ese “miente, miente que algo quedará”. Ya en el salmo 35, 11-12 estaba anunciado: “se presentarán contra mi testigos falsos, me pedirán cuenta de cosas que ignoro, me devuelven mal por bien…”Terminó el circo con una sentencia “temporal” –aunque dijeron “perpetua”-.Y es “temporal” pues la “perpetua” será luego del Verdadero Juicio al que todos iremos al final de nuestra vida.“Alguno de mis hermanos sacerdotes ya en Cuba o en la “ex cortina de hierro” fueron fusilados y murieron mártires de la fe para celebrar con pan partido y sangre derramada su última Eucaristía personal pro la redención y la libertad de su nación”, dijo el sacerdote albanes Antón Luli S.J. cuando fue liberado luego de 50 años de preso, pocos años atrás.-Pero a mí, el Señor me pidió que abriera los brazos dejándome clavar en la cruz de otro modo: una condena “temporal” –que dicen es “perpetua”- con torturas psicológicas de todo tipo. En estos cuatro años que ya llevo encadenado en mi libertad y preso para los hombres, pero libre en el Señor, tengo la consoladora presencia de Jesús, Sumo y Eterno Sacerdote hasta que Él me libere de las ataduras de éste mundo.Aquellos que procuran despojarnos de todo, aquellos que usan la calumnia para arrancarnos del corazón el amor a Jesús y, a nuestros hermanos, jamás lo conseguirán pues no guardo ni guardaré rencor u odio.La semilla de la VERDAD y de la FE, que sembraron los misioneros y regaron con su sangre los mártires en sus múltiples sitios de persecución religiosa y dramáticos sufrimientos a causa del sacerdocio de Cristo, continúa siendo regada, no ahora con la sangre de esos mártires sino, con la oración de todos ustedes.Todos los que creemos y aceptamos a Cristo en nuestra vida y a María pidiéndole que nos acompañe en el diario caminar, decimos con convicción y alegría las palabras de San Pablo: “quién nos separará del amor de Cristo? ¿La tribulación? ¿La angustia?, ¿la persecución? ¿los peligros? El hambre? La espada? Ya lo dice la escritura: Por tu causa somos muertos todos el día y tratados como ovejas destinadas al matadero; pero en todo saldremos victoriosos gracias a Aquel que nos amó”Al igual que todos ustedes estoy en oración por ellos, para que el Señor transforme esos “corazones de piedra” en “corazones de carne” y dejen de estar “preñados de maldad” para que den a luz no la malicia sino la paz y reconciliación de los argentinos.Seguiremos unidos en la Eucaristía y en la diaria alabanza como acción de gracias así viviremos el AMOR y la VERDADERA JUSTICIA que nos llena de PAZ.Los bendice y abraza en María Madre de la Verdad desde mi “monasterio – cárcel”Padre ChristianMarcos Paz18 de Octubre 2007

sábado 13 de octubre de 2007

YA TODO SE HA CUMPLIDO

Dos mil años atrás, Cristo fue “vendido” por su amigo y discípulo Judas en 30 monedas de plata.

Este hecho todos lo conocemos y está así narrado en la Biblia. (Evangelio de Mateo 26, 14-16) “Entonces uno de los doce, llamado Judas Iscariote fue a ver a los Sumos Sacerdotes y les dijo: “¿Cuánto me darán si se los entrego?”. Y resolvieron darle 30 monedas de plata. Desde ese momento Judas buscaba una ocasión favorable para entregarlo.”

Qué pasó por la cabeza de Judas y qué lo llevó a hacer semejante “venta”, no es fácil de entender.

Hoy en día, más que nunca, que un amigo y discípulo haya “entregado en venta” tan impunemente a un amigo, no es nada raro; ya que vemos, como en política, esto está pasando y que la prensa le ha dado distintos nombres.

Pero con Judas, Dios Padre tenía un plan para Jesucristo su Hijo, Dios que se hace hombre.

Ese plan de humillación, persecución, agravios, insultos, castigos corporales y psíquicos, risas, burlas, etc. termina cuando es entregado a un “Juicio Popular” y condenado a muerte.

Así como todo comenzó con una traición y sabemos cómo terminó, también hoy día pasa.

Frente a esa realidad, alma y fruto de una traición, Jesucristo nos advirtió que nosotros la sufriríamos y dijo: “Felices si son ultrajados por el nombre de Cristo” (1º Pedro 5,14). También en Juan 15, 20 “Acuérdense de lo que les dije: el servidor no es más grande que su señor. Si me persiguieron a mí también los perseguirán a ustedes. Les he advertido esto para que cuando llegue esa hora recuerden que ya lo había dicho” (Jn. 16,4)

“Dichosos ustedes si tienen que sufrir por la justicia. No teman ni se inquieten, por el contrario glorifiquen en sus corazones a Cristo el Señor… es preferible sufrir por hacer el bien, si esta es la voluntad de Dios, que por hacer el mal” (1º Pedro 3, 13-17)

Pasaron más de 2000 años de aquel Judas y ahora nuevos Judas se presentan cada día –con o sin 30 monedas de plata en sus manos- en los “Tribunales Populares” llamados “Tribunales” tratando de difamar y ensuciar a los que sirven al Señor desde el ministerio Sacerdotal con toda clase de mentiras.

Aquel Judas fue un “instrumento” permitido por Dios, para llevar a término Su Plan en su Hijo Jesucristo Nuestro Señor.

Los nuevos Judas, los que ahora nos han “vendido” también están siendo “instrumentos” permitidos por Dios para llevar a los “Tribunales” a sus elegidos y tratar de “probarlos” en la humildad, en la humillación, en el sufrimiento, en su santidad, en su fortaleza y en su consagración a Jesucristo, en su vida toda ya pública o privada.

Acusar y mentir, ese es el lema de los Judas 2007.-

De estos nuevos Judas podemos decir que “acá hay uno que está preñado de malicia, concibe maldad y da a luz la mentira” (Sal. 7,15)

Pero el verdadero Tribunal, el de Dios, será el lugar donde la VERDAD saldrá a la luz y allí entonces se conocerá que “fuimos vendidos” y el valor de esa transacción, que ahora desconocemos desde lo material, pero si conocemos desde la impunidad de la mentira que a diario desparraman y que producen un gran dolor en Cristo que nos dijo que era “el Camino, la Verdad y la Vida”.

Recordemos que aquel “Judas se arrepintió y lleno de remordimiento, devolvió las 30 monedas de plata diciendo “He pecado entregando sangre inocente”. Ellos respondieron (los Sumos Sacerdotes y los Ancianos) “que nos importa, es asunto tuyo”. Entonces él (Judas) arrojando las monedas en el Templo, salió y se ahorcó” (Mt. 273-6).

Así fue el fin de Judas Iscariote 2000 años atrás, triste fin de un traidor, pero con algo muy importante en su actitud: se arrepintió.

Se arrepintió de su mentira que llevó a la condena a un inocente, pero a pesar de esa actitud su nombre JUDAS es sinónimo de traición, de mentira, de negociado humano, de muerte.

Los nombres de los nuevos Judas son muchos y están manchados de odio, venganza, traición, mentira, negocio sucio, etc.

Cada uno de esos nombres, pueden ser lavados por la sangre derramada de Cristo en la Cruz, si se arrepienten como Judas Iscariote, diciendo y confesando que “hemos pecado entregando sangre inocente”.

“SANGRE INOCENTE” es la que salpica en cada audiencia y en los “tribunales populares” a mi sacerdocio con un plan sistemático que han desarrollado para destruir al capellán y al sacerdote, los Judas a los que les comprenden las “generalidades de la ley” del odio y la venganza.

Por todo esto, al igual que el apóstol Pablo “tengo una espina clavada en mi carne, un ángel de Satanás que me hiere. Tres veces pedí al Señor que me librara pero Él me respondió “Te basta Mi Gracia porque mi poder triunfa en la debilidad”. Por eso me complazco en mis debilidades, en los oprobios, en las angustias soportadas por amor de Cristo; porque cuando soy débil entonces soy fuerte” (2da Corintios 12, 7-10)

Estoy fuerte también por la oración y sacrificios de todos los que diariamente me presentan al Señor en la Misa y su Rezo junto a María Madre y Virgen.

Los nuevos Judas, pro las 30 monedas de plata o por alguna otra “preventa” han manchado con sus ya conocidas falacias al sacramento de la confesión y el sigilo que tenemos los sacerdotes de ese sacramento. Quisieron, con sus dichos, los nuevos Judas, mezclarlo e introducirlo como algo totalmente vulnerable.

Los nuevos Judas también “vendieron” un “falso testimonio” de un sacerdote, venta “arreglada” con un testigo y en complicidad con los medios para desacreditar a los consagrados no solo en su vida sino también en sus dichos.

¡2000 años de historia! tienen ese “descrédito” que quieren instalar pues la vida sana en la moral de los consagrados va en contra de sus desenfrenados e inmorales actos diarios de vida y dichos.

Algo queda, queda un olor putrefacto en el “circo romano”, olor que sale de la VERDAD muerta y de la mentira diabólica disfrazada de justicia.

Pido, para los nuevos Judas, que “la gracia de Nuestro Señor Jesucristo, el amor de Dios y la Comunión del Espíritu Santo permanezca con todos ustedes” (2da Cor. 13,13)

A todos una profunda bendición y en MARÍA VIRGEN un abrazo.

PADRE CHRISTIAN FEDERICO VON WERNICH

Desde MI MONASTERIO-CARCEL de MARCOS PAZ

Martes 9 de Octubre – 2007-

Tras conocerse la sentencia contra el R.P. Christian von Wernich


Bella Vista, 11 de Octubre de 2007



Eminencia Rvdma. Cardenal Jorge Bergoglio;
Excelencias Rvdmas. Monseñor Luis Héctor Villalba,
Mons. Agustín Radrizzani,
Mons. Sergio Fenoy,
Mons. Martín de Elizalde y
Mons. Jorge Casaretto

De mi consideración: Gobbi Eduardo



Tras conocerse la sentencia contra el R.P. Christian von Wernich, la Mesa Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina, el señor Obispo de 9 de Julio y la Comisión Justicia y Paz, de inmediato han reconocido con sus expresiones la culpabilidad del sacerdote condenado a reclusión perpetua. Vale decir que de plano lo consideran un criminal, responsable de 7 homicidios, 31 torturas, 42 secuestros. Un “genocida” monstruoso, un dechado de perversidades que salpican a toda la Iglesia. Algo que a partir de vuestras manifestaciones ha de creer a pie juntillas mucha gente inadvertida… Si bien -por los disparatados cargos- el buen sentido inclina a rechazarlos de antemano, sobre todo conociendo la calaña del aparato represivo.

Tampoco se conocen los fundamentos de la sentencia -que no está firme- y que ha sido dictada de conformidad con la conocida voluntad superior. Valiéndose de testimonios grotescos (lo he podido palpar al asistir al juicio) el fallo y vuestras expresiones, refutan además el categórico respaldo que le prestó al sacerdote el anterior Obispo de 9 de Julio, monseñor Alejo Guilligan. Cabe recordar que cuando lo sostuvo como Párroco y proclamó la inocencia del P. von Wernich -incluso denunciando insidias rebuscadas- fue agredido físicamente por uno de los acusadores e integrante de los elencos gobernantes.



Todo lo que envuelve a esta tragedia, torna incomprensible la automática e instantánea reprobación de un hermano entregado a las furias, tras dejarlo abandonado durante cuatro años de encierro arbitrario. Será entonces inútil, atajar suspicacias agudas, que hoy advierten un progresivo acatamiento al perseguidor de la Iglesia. Algo que se conecta con sucesivas actitudes complacientes, que hace poco alcanzaron plenitud en la basílica de Luján.



El inmediato acompañamiento del fallo (como si se hubiera esperado ansiosamente) no tiene precedentes, o mejor dicho se aparta de todos los precedentes. Como –por ejemplo y a la inversa- el silencio absoluto ante la destitución del Obispo Castrense por su defensa de la moral pública. O el tratamiento con sordina –y elogiosos reconocimientos- para con un prelado sacrílego, públicamente sorprendido en su vicio nefando. O igual actitud, ante la participación terrorista de sacerdotes captados por el marxismo.



Aumenta la sorpresa, que personalidades tan encumbradas, no hayan reparado en la predisposición del Tribunal. Acaso fielmente reflejada en el antiguo empeño –confesado por uno de los jueces- de castigar a “alguien” por genocidio. Entonces resulta desconcertante la creencia de la Comisión Ejecutiva, en que los pasos dados por la justicia para “el esclarecimiento de estos hechos” sirvan a la reconciliación, siendo un llamado a alejarnos “del odio o el rencor”. Aparte de lo trágico, el lirismo choca con los simultáneos y furiosos “festejos populares” celebrando el escarnio del sacerdote.



Ahonda la preocupación que una batería sentimental apartada de la realidad, contribuya a reafirmar graves errores sobre nuestro pasado reciente. Ellos –hay que recalcarlo- tuercen el fiel de la historia a favor de la subversión criminal. El lamento del obispo de 9 de Julio por “tanta división y tanto odio” que la Iglesia “no supo prevenir ni sanar”, no corresponde en absoluto a lo ocurrido en el pasado, sino a lo que desde el poder se está construyendo día a día ante sus ojos. En la década del 70’ no hubo una división del pueblo argentino. Nunca estuvo más unido, frente al terror del ataque subversivo. La falsa leyenda quiere enfrentar a los militares –sangrientos secuestradores de niños- con una multitud de jóvenes idealistas. Por de pronto, en la Argentina no hubo una “guerra civil” que la dividiera en dos mitades enfrentadas por el odio.

Hubo una “guerra justa”, cuya naturaleza no le cambian los desafueros esporádicos, por graves que fueran. En aquella época, sí, apareció –apoyada desde el extranjero- una minoría absoluta movida “por el amor al odio”, como bien se ha dicho. Feroz y desalmada. Bajo emblemas montoneros o siglas tenebrosas como Erp, Far, Fap; incapaces por naturaleza de la “reconciliación” que se pide inútil e insistentemente. Porque reconciliar significa volver a la concordia y unión. Algo que jamás pudo tener la sociedad argentina con el terrorismo.



Como nunca ahora, resultaba imperioso el resplandor de la verdad, que paradójicamente acababa de reclamar el propio señor Cardenal, firmante del oscuro Comunicado. Cuando más falta hacía clarificar la historia frente al intento de trocar a los terroristas agresores en víctimas del “Terrorismo de Estado”. Ultima falacia ésta, entre los objetivos plasmados –según manifestación del ministro respectivo- en la Ley Nacional de Educación.



A todo esto, en medio de la tiniebla ha esparcido luz y fortalece el espíritu, la integridad sacerdotal y la defensa del Secreto de Confesión, manifestadas con las palabras del R.P. von Wernich previas a la sentencia condenatoria.



Con profundo dolor y una enorme preocupación por el escándalo que padecen mis hijos y nietos, cumplo en saludarlos con el debido respeto al orden sacerdotal.

Dr. Juan E. Olmedo Alba Posse

Ex abogado del Arzobispado de Bs.As.

Liberen al padre von Wernich