sábado 13 de octubre de 2007

Tras conocerse la sentencia contra el R.P. Christian von Wernich


Bella Vista, 11 de Octubre de 2007



Eminencia Rvdma. Cardenal Jorge Bergoglio;
Excelencias Rvdmas. Monseñor Luis Héctor Villalba,
Mons. Agustín Radrizzani,
Mons. Sergio Fenoy,
Mons. Martín de Elizalde y
Mons. Jorge Casaretto

De mi consideración: Gobbi Eduardo



Tras conocerse la sentencia contra el R.P. Christian von Wernich, la Mesa Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina, el señor Obispo de 9 de Julio y la Comisión Justicia y Paz, de inmediato han reconocido con sus expresiones la culpabilidad del sacerdote condenado a reclusión perpetua. Vale decir que de plano lo consideran un criminal, responsable de 7 homicidios, 31 torturas, 42 secuestros. Un “genocida” monstruoso, un dechado de perversidades que salpican a toda la Iglesia. Algo que a partir de vuestras manifestaciones ha de creer a pie juntillas mucha gente inadvertida… Si bien -por los disparatados cargos- el buen sentido inclina a rechazarlos de antemano, sobre todo conociendo la calaña del aparato represivo.

Tampoco se conocen los fundamentos de la sentencia -que no está firme- y que ha sido dictada de conformidad con la conocida voluntad superior. Valiéndose de testimonios grotescos (lo he podido palpar al asistir al juicio) el fallo y vuestras expresiones, refutan además el categórico respaldo que le prestó al sacerdote el anterior Obispo de 9 de Julio, monseñor Alejo Guilligan. Cabe recordar que cuando lo sostuvo como Párroco y proclamó la inocencia del P. von Wernich -incluso denunciando insidias rebuscadas- fue agredido físicamente por uno de los acusadores e integrante de los elencos gobernantes.



Todo lo que envuelve a esta tragedia, torna incomprensible la automática e instantánea reprobación de un hermano entregado a las furias, tras dejarlo abandonado durante cuatro años de encierro arbitrario. Será entonces inútil, atajar suspicacias agudas, que hoy advierten un progresivo acatamiento al perseguidor de la Iglesia. Algo que se conecta con sucesivas actitudes complacientes, que hace poco alcanzaron plenitud en la basílica de Luján.



El inmediato acompañamiento del fallo (como si se hubiera esperado ansiosamente) no tiene precedentes, o mejor dicho se aparta de todos los precedentes. Como –por ejemplo y a la inversa- el silencio absoluto ante la destitución del Obispo Castrense por su defensa de la moral pública. O el tratamiento con sordina –y elogiosos reconocimientos- para con un prelado sacrílego, públicamente sorprendido en su vicio nefando. O igual actitud, ante la participación terrorista de sacerdotes captados por el marxismo.



Aumenta la sorpresa, que personalidades tan encumbradas, no hayan reparado en la predisposición del Tribunal. Acaso fielmente reflejada en el antiguo empeño –confesado por uno de los jueces- de castigar a “alguien” por genocidio. Entonces resulta desconcertante la creencia de la Comisión Ejecutiva, en que los pasos dados por la justicia para “el esclarecimiento de estos hechos” sirvan a la reconciliación, siendo un llamado a alejarnos “del odio o el rencor”. Aparte de lo trágico, el lirismo choca con los simultáneos y furiosos “festejos populares” celebrando el escarnio del sacerdote.



Ahonda la preocupación que una batería sentimental apartada de la realidad, contribuya a reafirmar graves errores sobre nuestro pasado reciente. Ellos –hay que recalcarlo- tuercen el fiel de la historia a favor de la subversión criminal. El lamento del obispo de 9 de Julio por “tanta división y tanto odio” que la Iglesia “no supo prevenir ni sanar”, no corresponde en absoluto a lo ocurrido en el pasado, sino a lo que desde el poder se está construyendo día a día ante sus ojos. En la década del 70’ no hubo una división del pueblo argentino. Nunca estuvo más unido, frente al terror del ataque subversivo. La falsa leyenda quiere enfrentar a los militares –sangrientos secuestradores de niños- con una multitud de jóvenes idealistas. Por de pronto, en la Argentina no hubo una “guerra civil” que la dividiera en dos mitades enfrentadas por el odio.

Hubo una “guerra justa”, cuya naturaleza no le cambian los desafueros esporádicos, por graves que fueran. En aquella época, sí, apareció –apoyada desde el extranjero- una minoría absoluta movida “por el amor al odio”, como bien se ha dicho. Feroz y desalmada. Bajo emblemas montoneros o siglas tenebrosas como Erp, Far, Fap; incapaces por naturaleza de la “reconciliación” que se pide inútil e insistentemente. Porque reconciliar significa volver a la concordia y unión. Algo que jamás pudo tener la sociedad argentina con el terrorismo.



Como nunca ahora, resultaba imperioso el resplandor de la verdad, que paradójicamente acababa de reclamar el propio señor Cardenal, firmante del oscuro Comunicado. Cuando más falta hacía clarificar la historia frente al intento de trocar a los terroristas agresores en víctimas del “Terrorismo de Estado”. Ultima falacia ésta, entre los objetivos plasmados –según manifestación del ministro respectivo- en la Ley Nacional de Educación.



A todo esto, en medio de la tiniebla ha esparcido luz y fortalece el espíritu, la integridad sacerdotal y la defensa del Secreto de Confesión, manifestadas con las palabras del R.P. von Wernich previas a la sentencia condenatoria.



Con profundo dolor y una enorme preocupación por el escándalo que padecen mis hijos y nietos, cumplo en saludarlos con el debido respeto al orden sacerdotal.

Dr. Juan E. Olmedo Alba Posse

Ex abogado del Arzobispado de Bs.As.

2 comments:

gm dijo...

Si el autor del blog tiene alguna forma de acceso al Padre, pido por favor le transmitan la solidaridad del suscripto y hacerle saber que Gracias a Dios desde la injusta sentencia del porder en las sombras muchos fieles amigos admiran su entereza y su valor para afrontar la adversidad y que todos estamos contritos del dolor que nos causó, porque teníamos alguna esperanza de que no se consumase tanto daño.
El Padre sabe que desde el infausto día en que asumió el representa de la social democaracia europea, el puntero de Chascomús Raul Alfonsín el diario Pagina 12 de procedencia, dirección y dineros del terrorismo mal habidos no hubo día en que no se acosara vilmente al sacerdote bajo la dirección e inspiración de Horacio Verbitsky es de la direccion de la inteligencia montonera que fijaba los blancos en materia de secuestros y los atentados. De esa obra maligna pagaron con su sangre preciosa centenares de policías asesinados por el solo hecho de ser policías.

Gracias Padre por su testimonio a la fe y a Nuestro Señor, a quien no le ha de temblar el pulso cuando deba retomar el látigo como en el templo antes. Entonces, guay de los inadvertidos porque la ira del Señor será eterna.

Anónimo dijo...

Dos mil años atrás, Cristo fue “vendido” por su amigo y discípulo Judas en 30 monedas de plata.

Este hecho todos lo conocemos y está así narrado en la Biblia. (Evangelio de Mateo 26, 14-16) “Entonces uno de los doce, llamado Judas Iscariote fue a ver a los Sumos Sacerdotes y les dijo: “¿Cuánto me darán si se los entrego?”. Y resolvieron darle 30 monedas de plata. Desde ese momento Judas buscaba una ocasión favorable para entregarlo.”

Qué pasó por la cabeza de Judas y qué lo llevó a hacer semejante “venta”, no es fácil de entender.

Hoy en día, más que nunca, que un amigo y discípulo haya “entregado en venta” tan impunemente a un amigo, no es nada raro; ya que vemos, como en política, esto está pasando y que la prensa le ha dado distintos nombres.

Pero con Judas, Dios Padre tenía un plan para Jesucristo su Hijo, Dios que se hace hombre.

Ese plan de humillación, persecución, agravios, insultos, castigos corporales y psíquicos, risas, burlas, etc. termina cuando es entregado a un “Juicio Popular” y condenado a muerte.

Así como todo comenzó con una traición y sabemos cómo terminó, también hoy día pasa.

Frente a esa realidad, alma y fruto de una traición, Jesucristo nos advirtió que nosotros la sufriríamos y dijo: “Felices si son ultrajados por el nombre de Cristo” (1º Pedro 5,14). También en Juan 15, 20 “Acuérdense de lo que les dije: el servidor no es más grande que su señor. Si me persiguieron a mí también los perseguirán a ustedes. Les he advertido esto para que cuando llegue esa hora recuerden que ya lo había dicho” (Jn. 16,4)

“Dichosos ustedes si tienen que sufrir por la justicia. No teman ni se inquieten, por el contrario glorifiquen en sus corazones a Cristo el Señor… es preferible sufrir por hacer el bien, si esta es la voluntad de Dios, que por hacer el mal” (1º Pedro 3, 13-17)

Pasaron más de 2000 años de aquel Judas y ahora nuevos Judas se presentan cada día –con o sin 30 monedas de plata en sus manos- en los “Tribunales Populares” llamados “Tribunales” tratando de difamar y ensuciar a los que sirven al Señor desde el ministerio Sacerdotal con toda clase de mentiras.

Aquel Judas fue un “instrumento” permitido por Dios, para llevar a término Su Plan en su Hijo Jesucristo Nuestro Señor.

Los nuevos Judas, los que ahora nos han “vendido” también están siendo “instrumentos” permitidos por Dios para llevar a los “Tribunales” a sus elegidos y tratar de “probarlos” en la humildad, en la humillación, en el sufrimiento, en su santidad, en su fortaleza y en su consagración a Jesucristo, en su vida toda ya pública o privada.

Acusar y mentir, ese es el lema de los Judas 2007.-

De estos nuevos Judas podemos decir que “acá hay uno que está preñado de malicia, concibe maldad y da a luz la mentira” (Sal. 7,15)

Pero el verdadero Tribunal, el de Dios, será el lugar donde la VERDAD saldrá a la luz y allí entonces se conocerá que “fuimos vendidos” y el valor de esa transacción, que ahora desconocemos desde lo material, pero si conocemos desde la impunidad de la mentira que a diario desparraman y que producen un gran dolor en Cristo que nos dijo que era “el Camino, la Verdad y la Vida”.

Recordemos que aquel “Judas se arrepintió y lleno de remordimiento, devolvió las 30 monedas de plata diciendo “He pecado entregando sangre inocente”. Ellos respondieron (los Sumos Sacerdotes y los Ancianos) “que nos importa, es asunto tuyo”. Entonces él (Judas) arrojando las monedas en el Templo, salió y se ahorcó” (Mt. 273-6).

Así fue el fin de Judas Iscariote 2000 años atrás, triste fin de un traidor, pero con algo muy importante en su actitud: se arrepintió.

Se arrepintió de su mentira que llevó a la condena a un inocente, pero a pesar de esa actitud su nombre JUDAS es sinónimo de traición, de mentira, de negociado humano, de muerte.

Los nombres de los nuevos Judas son muchos y están manchados de odio, venganza, traición, mentira, negocio sucio, etc.

Cada uno de esos nombres, pueden ser lavados por la sangre derramada de Cristo en la Cruz, si se arrepienten como Judas Iscariote, diciendo y confesando que “hemos pecado entregando sangre inocente”.

“SANGRE INOCENTE” es la que salpica en cada audiencia y en los “tribunales populares” a mi sacerdocio con un plan sistemático que han desarrollado para destruir al capellán y al sacerdote, los Judas a los que les comprenden las “generalidades de la ley” del odio y la venganza.

Por todo esto, al igual que el apóstol Pablo “tengo una espina clavada en mi carne, un ángel de Satanás que me hiere. Tres veces pedí al Señor que me librara pero Él me respondió “Te basta Mi Gracia porque mi poder triunfa en la debilidad”. Por eso me complazco en mis debilidades, en los oprobios, en las angustias soportadas por amor de Cristo; porque cuando soy débil entonces soy fuerte” (2da Corintios 12, 7-10)

Estoy fuerte también por la oración y sacrificios de todos los que diariamente me presentan al Señor en la Misa y su Rezo junto a María Madre y Virgen.

Los nuevos Judas, pro las 30 monedas de plata o por alguna otra “preventa” han manchado con sus ya conocidas falacias al sacramento de la confesión y el sigilo que tenemos los sacerdotes de ese sacramento. Quisieron, con sus dichos, los nuevos Judas, mezclarlo e introducirlo como algo totalmente vulnerable.

Los nuevos Judas también “vendieron” un “falso testimonio” de un sacerdote, venta “arreglada” con un testigo y en complicidad con los medios para desacreditar a los consagrados no solo en su vida sino también en sus dichos.

¡2000 años de historia! tienen ese “descrédito” que quieren instalar pues la vida sana en la moral de los consagrados va en contra de sus desenfrenados e inmorales actos diarios de vida y dichos.

Algo queda, queda un olor putrefacto en el “circo romano”, olor que sale de la VERDAD muerta y de la mentira diabólica disfrazada de justicia.

Pido, para los nuevos Judas, que “la gracia de Nuestro Señor Jesucristo, el amor de Dios y la Comunión del Espíritu Santo permanezca con todos ustedes” (2da Cor. 13,13)

A todos una profunda bendición y en MARÍA VIRGEN un abrazo.

PADRE CHRISTIAN FEDERICO VON WERNICH

Desde MI MONASTERIO-CARCEL de MARCOS PAZ

Martes 9 de Octubre – 2007-